REUNIÓN DE LOS MEJORES VENDEDORES DE WILLIS







TODO LO QUE SIEMPRE HE QUERIDO DECIRLE A UN CORREDOR DE SEGUROS







Loews Ventana Canyon Resort	William J. Kelly Tucson, Arizona	Managing

Director J.P. Morgan



14 de abril de 2000	Presidente International Federation of Risk and

Insurance Management Associations (www.rims.org/ifrima)



WILLIAM J. KELLY



William J. Kelly es un Managing Director de J.P. Morgan,  una empresa líder

de servicios financieros a nivel mundial con sede en Nueva York. Sus

responsabilidades incluyen la gestión de riesgo y seguros, y varias otras

áreas de recursos corporativos. Antes de incorporarse a  J.P. Morgan hace

quince años, el Sr. Kelly fue director de la Gestión de Riesgo y Seguros de

Merrill Lynch.



Actualmente, el Sr. Kelly es presidente de la Federación Internacional de

Asociaciones de Gestión de Riesgo y Seguros* (IFRIMA), una federación

mundial de 30 asociaciones nacionales y regionales que representan más de

20 países en todo el mundo y también es miembro del directorio del Global

Risk Management Institute, entidad que supervisa el otorgamiento de la

designación de Fellow in Risk Management. En el ejercicio 1995-96 fue

presidente de la Risk and Insurance Management Society (RIMS), la

organización más grande de ese tipo en el mundo, cuyos miembros son 4.500

entidades en los EE.UU. y  Canadá de las que dependen los 8.000 delegados

que son miembros a título individual.  El Sr. Kelly es miembro del Consejo

de Asesoramiento sobre Gestión de Riesgo de Allianz Insurance Company y de

la Junta de Asesoramiento sobre Cuentas Nacionales de AIG.  El Sr. Kelly es

director de la Spencer Educational Foundation y ha ejercido como miembro

del Consejo Ejecutivo de Gestión de Riesgo de la Protection Mutual

Insurance Company. El Sr. Kelly fue Presidente del Comité de Seguros de  la

American Bankers Association (ABA), ejerció como Presidente de la

Conferencia Nacional sobre Seguridad y Gestión de Riesgo de la ABA en 1993

y como Co-Presidente del Foro de Gestión de Riesgo celebrado en Monte Carlo

en 1995.  También recibió en 1995 el Premio Matthew Lenz para la Gestión de

Riesgo, otorgado por el Capítulo de Nueva York de la CPCU. El Sr. Kelly ha

pronunciado frecuentes discursos sobre gestión de riesgo y seguros en

conferencias en todo el mundo y ha publicado muchos artículos sobre

diversos temas.



El Sr. Kelly empezó su carrera en el área de los seguros como asegurador

con la INA en 1972 y más tarde ejerció como funcionario en el Departamento

de Gestión de Riesgo del Chase Manhattan Bank, y como Vice Presidente del

Bankers Trust Company.



El Sr. Kelly recibió un B.A. en literatura inglesa de Fordham University en

la ciudad de Nueva York y una maestría en administración de empresas

(M.B.A.)  de Fordham Graduate School of Business en Lincoln Center



* www.rims.org/ifrima Buenos días Permítanme ante todo felicitarles por los

excelentes resultados que han obtenido este año.



Tengo entendido que este es un período de grandes cambios a nivel

organizacional dentro de su compañía. Según he leído, parece que están

implementando muchas y buenas ideas.



Si bien estos cambios son positivos, sé lo difícil que es ser el blanco de

una reorganización corporativa.  Estas iniciativas siempre parecen

involucrar consultores, usualmente jóvenes, dinámicos e hiperactivos, que

invaden la organización urgiendo a todo el mundo a ³usar el hemisferio

izquierdo del cerebro para ser creativosŠreconocer que las oportunidades

surgen de los cambiosв y mi expresión favorita, ³think outside the box²o

en otras palabras ³dar rienda suelta a la imaginación².  Debería existir un

escuadrón para erradicar clichés que determinara cuando las frases están

tan gastadas que su uso debe eliminarse.  Pero a pesar del malestar que

causan los grandes cambios, es importante alcanzar las metas, como veremos

más adelante.



El 17 de febrero recibí un mensaje electrónico en el que se me invitaba a

dirigirme a ustedes hoy.  Mi tarea,  indicaba el mensaje, consistiría en

describir las cualidades y conductas que son determinantes en mi decisión

de establecer o no relaciones comerciales con una agencia de corretaje.  El

mensaje concluía diciendo que esta sería una oportunidad de decir todo lo

que siempre he querido decirles a los corredores de segurosŠ una oferta que

no podía rechazar.



Si bien he sido asegurador y gerente de riesgo y hasta aprobé el examen

para obtener la licencia de corredor de seguros del estado de Nueva York

hace algunos años, realmente nunca he trabajado como corredor.  Por lo

tanto, puedo hablar libre de cualquier prejuicio que pudiese haber

adquirido como consecuencia de una experiencia práctica o conocimiento de

primera mano de su negocio.



Sin embargo, durante muchos años he dirigido pequeños grupos de

profesionales que actúan como únicos intermediarios con proveedores de

seguros para empresas multinacionales.  Por lo tanto, tengo cierto

conocimiento de los retos que conlleva responder a las necesidades de

exigentes clientes internacionales y anticipar las mismas.



Para abordar este tema, creí que tendría sentido pasar del nivel anecdótico

a las generalidades, es decir de unas preferencias y aversiones muy

personales a algunas perspectivas generales sobre la industria.



En términos de mis preferencias personales, brevemente repasaremos mis diez

razones principales para establecer una relación comercial con un corredor

de seguros.  Voy a hablar de los corredores de seguros en general, puesto

que ustedes ya han dado pruebas de sus excepcionales cualidades.



Me disculpo de antemano si mis comentarios tienden a estar relacionados con

las transacciones de seguros.  Entiendo que los corredores están tratando

de distanciarse de la transacción para definirse en una función más amplia

como consultores, de la misma manera que los gestores de riesgo y seguros

no se consideran involucrados en la función de compras.  También hablo

desde la perspectiva particular de una gran compañía internacional.



Empezaremos con la cualidad más importante que debe poseer un corredor,

específicamente el responsable de la cuenta, que es un conocimiento

completo de los recursos de la agencia de corretaje en la que trabaja. 

Creo que todas las principales agencias de corretaje cuentan con excelentes

capacidades.  Necesito a alguien que sepa dónde están estas capacidades y

que pueda acceder a ellas.  El mejor ejecutivo de cuenta con el que he

tratado no era un técnico en ningún aspecto del negocio, pero conocía su

agencia y los recursos de la misma.



Como gestor de riesgo, nunca he cambiado de agencia de corretaje por su mal

desempeño.  Sí he cambiado al responsable de mi cuenta para obtener mejor

acceso a un servicio de calidad.  Los gestores de riesgo que cambian de

agencia a causa del servicio recibido cometieron el error de no tratar con

las personas capacitadas que existen en cada una de las principales

agencias.



En contadas ocasiones he colocado porciones concretas de mi volumen total

con corredores que han desarrollado una determinada especialidad.  Por

ejemplo, una compañía para la que trabajé anteriormente tenía una

subsidiaria especializada en relocalizaciones, es decir una compañía que

facilitaba las mudanzas de ejecutivos por cuenta de otras corporaciones. 

Como parte del negocio, teníamos una cartera de aproximadamente 9.000

residencias en todo el país.  Un representante de una pequeña agencia de

corretaje de Connecticut pidió permiso para presentarnos una propuesta para

esta cartera.  Dado que una de las principales agencias de corretaje había

colocado las coberturas de seguros generales y de responsabilidad civil, yo

no esperaba que la pequeña compañía tuviera éxito.  Sin embargo, el

representante volvió con un programa no cancelable de tres años de una de

las compañías aseguradoras más reconocidas con  una reducción de costos

totalmente persuasiva.  En tanto que los principales corredores continúen

intentando ofrecer una gama completa de productos a un amplio universo de

clientes, permanecerán vulnerables a este tipo de intrusión periférica.



Comparar agencias de corretaje es como comparar universidades.  ¿Cuál es

mejor? ¿Harvard, Yale, Princeton? o dentro de mi propio marco de

referencia, ¿Fordham, Columbia, NYU?  No se puede generalizar.  En último

término se trata de comparar departamentos específicos y profesores a nivel

individual, o sea que de lo que verdaderamente se trata es de personas. 

¿Se puede obtener una educación excelente en cualquiera de estas

universidades? Por supuesto, si se utilizan los recursos apropiados.



He recalcado la importancia de tener un responsable de cuenta que conozca

los recursos de su agencia y que pueda acceder a ellos en beneficio mío. 

Si a causa de un problema de índole cultural, política, geográfica o de

compensación yo no tengo inmediato acceso a estos recursos, es igual que si

no existieran.



Es difícil para la propia agencia de corretaje vencer estos obstáculos

puntuales para ofrecer un servicio de calidad, en parte debido a una

condición a la que un ex Vicepresidente de J.P. Morgan  se refería como

³enfermedad del profit center². Para gestionar el riesgo empresarial,

ciertas agencias de corretaje de seguros actualmente sugieren que

utilizarán recursos de subsidiarias dentro del grupo para cubrir una más

amplia gama de riesgos.  Es una excelente idea pero será una tarea difícil

de llevar a cabo, que quizá requiera un modelo de compensación y esquema

organizacional totalmente nuevos.



Si cuenta con un responsable de cuenta excelente, el gestor de riesgo no

tendrá mucha necesidad de tratar directamente con los varios especialistas

en cuyos conocimientos especializados se basa el responsable de cuenta. 

Sin embargo, parece que los corredores siempre quieren presentar al

³equipo², que aparece en ocasiones tales como la primera reunión en la que

se discute una nueva iniciativa de cobertura.  Usualmente tengo que

asegurarme de que el salón de conferencias que he reservado sea

suficientemente grande para que quepamos el equipo y yo.



Los corredores de seguros, acostumbrados a que sus ingresos estén basados

en comisiones, tienen dificultades para determinar el costo de sus

servicios.  Por esta y otras razones, existe una tendencia a asignar

excesivos recursos a los proyectos.  Esto no es sorprendente en un entorno

en el que no se tienen que justificar el tiempo ni los gastos, y también es

causa de que los recursos no se apliquen de manera uniforme.  He visto

situaciones en las que para empezar se exhiben las personas más

experimentadas, pero luego a la hora de la verdad mandan sólo a un joven

sin experiencia.



Como dije anteriormente, los miembros del ³equipo² son especialistas,

expertos en áreas específicas de la cobertura: seguros de propiedad,

accidentes, delitos penales, responsabilidad civil de directores y

funcionarios, etc.  Lo que nos trae a la segunda importante razón para

tratar con un corredor, esto es, los conocimientos de sus especialistas. 

Desde la perspectiva de los profesionales de gestión de riesgo y seguros

con muchos años de experiencia, que por definición son generalistas, tengo

que decirles que es muy positivo encontrar especialistas que realmente

conocen su área de especialización mucho más a fondo que nosotros.  No me

refiero a un conocimiento de los mercados disponibles sino al conocimiento

de la cobertura en sí, sus matices y desarrollo histórico.  Sin embargo, no

es bueno que esas personas estén limitadas por su especialización, ya que

deben ser capaces de pensar creativamente sobre nuevos y diferentes métodos

y combinaciones.



En 1997, sindicamos un programa suplementario anticatástrofe por $400

millones de dólares que cubre pérdidas derivadas de delitos penales,

responsabilidad civil  de directores y funcionarios, responsabilidad

profesional de la compañía y actos no autorizados, inclusive, por primera

vez en una póliza de esta clase, la negociación de valores no autorizada. 

Inicialmente también intentamos incluir cobertura para el hasta ahora no

asegurable riesgo de interrupción de la actividad empresarial no ocasionado

por daños físicos.  En ese entonces el mercado todavía anticipaba el efecto

año 2000, y por lo tanto ese no era el  momento indicado para proponer esa

cobertura.  De todos modos, me sorprendieron las dificultades y la

confusión que causó el hecho de presentar un concepto basado en los seguros

sobre la propiedad a  corredores y aseguradores especializados en

accidentes.



Sigo creyendo que la interrupción de la actividad empresarial no ocasionada

por daños físicos puede y debe ser asegurable.  La cobertura para proteger

contra la interrupción de la actividad empresarial se desarrolló cuando las

empresas dependían principalmente de sus instalaciones , y los aseguradores

aprendieron cómo evaluar la suficiencia de los rociadores de agua y otros

sistemas de protección.



Actualmente muchas empresas dependen principalmente de la tecnología,

siendo las fallas de los sistemas uno de los riesgos operativos

principales.  Esta exposición será asegurada cuando los aseguradores

aprendan a evaluar la suficiencia de los planes de continuidad de la

actividad y planes de contingencia. Si los planes de contingencia son

confiables, el asegurador sólo estará expuesto a los gastos adicionales

asociados con su activación y no a una significativa disminución de las

ganancias de la empresa.



En términos de conocimientos especializados, una cosa es prestar atención a

los objetivos del cliente y otra ser capaz de informarlo y asesorarlo.  En

una ocasión trabajé con un excelente especialista de la responsabilidad

civil de directores y funcionarios; yo explicaba en detalle lo que quería

lograr y de qué manera, y él a menudo respondía ³Muy bien, podemos hacerlo

de esa manera, peroŠ.² y acto seguido me indicaba todos los peligros,

problemas y alternativas potenciales.  Juntos preparábamos un mejor plan.



Idealmente la interacción entre el corredor, el gestor de riesgo y el

asegurador debería crear una sinergía en la que su trabajo conjunto es

superior a lo que cada uno hubiera podido lograr a nivel individual.



En mi opinión, la tercera cosa que necesita un corredor es una red mundial.

Sobre todo debido a que tradicionalmente la reglamentación y la práctica de

los seguros han sido muy localistas en todo el mundo, los corredores de

seguros no han desarrollado una identidad mundial como lo han hecho otros

tipos de empresas de servicios financieros.  Los corredores de seguros

tienen una presencia mundial, pero todavía les falta desarrollar una

identidad mundial, proveyendo  productos y servicios idénticos e

interrelacionados en todo el mundo.



Por muchos años, el modelo organizacional utilizado por las agencias de

corretaje dividía los recursos de la compañía en nacionales e

internacionales.  Como resultado, los clientes mundiales tenían que tratar

con dos grupos de personas distintos para cubrir sus exposiciones a nivel

global, usualmente bajo dos diferentes programas, el nacional y el

internacional.



Dado que las colocaciones extraterritoriales dependían a menudo de pólizas

locales con condiciones más restrictivas, existía la costumbre de colocar

en los EE.UU.  pólizas complementarias de ³diferencia en las condiciones²

(DIC). Esto llevó a que los corredores internacionales no se preocuparan

seriamente de las exposiciones extraterritoriales.  Cuando yo hacía patente

mis preocupaciones sobre asuntos de gestión de riesgo internacional,

típicamente recibía  como respuesta estereotipada, ³no te preocupes , está

cubierto por el DIC².  Con la llegada de programas mundiales, a menudo

impulsados por  grandes y agresivas aseguradoras europeas, este modelo ha

cambiado.



La indispensable presencia mundial  nos trae a la cualidad número cuatro,

la capacidad de sindicar programas de aseguramiento a nivel mundial.  El

hecho de que el sector de los seguros esté tan fragmentado le da mayor

importancia al papel del corredor como sindicador.  Según A.M. Best existen

2.000 aseguradoras de seguros de la propiedad y de accidentes en los

EE.UU., y sólo alrededor de 70 tienen más de 1.000 millones de dólares en

recursos propios.  Con ciertas excepciones, cada asegurador sólo tomará una

parte relativamente pequeña de un paquete de aseguramiento total debido a

su limitada capacidad .  El programa de 400 millones de dólares al que me

referí anteriormente requería no menos  de 30 aseguradores primarios de

todas las partes del mundo, y un considerable reaseguramiento.



Aún con cambios en la reglamentación de los servicios financieros, las

compañías de seguros de la propiedad y de accidentes quizá no resulten

objetivos de adquisición atractivos para otros tipos de compañías de

servicios financieros, pero es verosímil que los aseguradores mismos se

consolidarán para reducir costos de infraestructura y ganar escala. 

PriceWaterhouse Coopers recientemente vaticinó que en los próximos cinco a

diez años el número de compañías aseguradoras de todo tipo disminuirá en un

50% por ciento.



Si ocurre una consolidación de esa envergadura, no tendrá tanta importancia

que el corredor pueda sindicar en varios mercados puesto que menos

aseguradores con mayor capacidad podrán cubrir riesgos más grandes.  Quizá

también exista potencial para que las aseguradoras más grandes reduzcan aun

más la necesidad de sindicación mediante un mayor uso de contratos de

reaseguro automático, lo que a su vez resultaría en que se necesiten menos

intermediarios.



Volviendo a nuestra letanía, la quinta razón es la comunicación.  La

propuesta del corredor será juzgada no por el color de sus gráficos sino

más bien por la naturaleza de su contenido. Ninguno de mis empleadores

realmente quiere saber mucho sobre seguros.  Aunque incluya mucho material

de referencia con la propuesta o el informe, sé que debo exponer mi caso de

manera clara y simple en la primera página.  Este tipo de informes no

terminan con conclusiones, empiezan con ellas.



En resumen, lo que busco es una comunicación concisa, bien escrita y

personalizada.  Se pueden incluir copiosos anexos y análisis para

referencia, pero no quiero tener que escrutinizarlos para enterarme del

mensaje básico.



La sexta cualidad está muy ligada a la comunicación, y se le puede llamar

prontitud  o sentido de urgencia.  Habiendo estado en este negocio desde

1972, he visto progresar mucho al sector de los seguros en términos  de

mayor profesionalismo, pero eso en gran medida refleja el mucho terreno que

había por recorrer.  Tal vez, en parte, debido a que tratamos con pólizas a

un año y a varios años en vez de transacciones bursátiles en línea en

tiempo real, no existe un sentido de urgencia en nuestro negocio, lo que no

coincide con el ritmo al que actualmente se realiza el comercio mundial. 

Esto se ve empeorado por la adopción tardía de nuevas tecnologías en el

sector de los seguros.  Esta industria nunca ha estado orientada hacia la

tecnología, a diferencia de otros tipos de servicios financieros que deben

gastar miles de millones para mantener y continuamente mejorar su

infraestructura.



El séptimo atributo que un corredor debe poseer es una cierta influencia

para negociar. Como resultado de la consolidación de la industria, se ha

alcanzado una escala  sin precedente, de tal manera que el corredor está en

posición de fuerza tanto para negociar la cobertura como para liquidar

siniestros.  Si bien los corredores hablan de distanciarse de la

transacción, su capacidad de influenciar la transacción nunca ha sido más

grande y es una ventaja que no tienen los nuevos competidores en el

mercado, tales como las firmas de consultoría.  Este es un punto

importante.



A medida que la industria mundial de corretaje se consolidaba en lo que

ahora son tres compañías principales, algunos de mis colegas se lamentaban

sobre la reducción en la competencia.  Mi punto de vista es muy diferente. 

Creo que la consolidación era necesaria para que los corredores pudieran

adquirir el tamaño y el poder necesarios para competir con los nuevos

participantes en el mercado, tales como compañías de consultoría que

ofrecen asesoría general sobre gestión de riesgos y grandes aseguradoras y

reaseguradoras mundiales, las cuales tendrían tendencia a prescindir del

corredor.



A la vez que las compañías de corretaje hablan de la necesidad de ir más

allá de la transacción y poder asesorar sobre asuntos de gestión de riesgo

empresarial más amplios, no deben perder de vista el hecho de que su punto

fuerte más importante, hoy más que nunca, es en dirigir la transacción:

crear, ofrecer y ejecutar mecanismos para financiar riesgo y negociar

siniestros.



Paradójicamente, aunque los corredores hablen sobre asesorar sobre una

amplia gama de asuntos, generalmente no cuentan con la capacidad ni tienen

la intención de hacerlo.  La realidad es que cuando un corredor me está

presentando una propuesta de riesgo calculable y le pregunto sobre las

implicaciones contables y tributarias, me sugiere que consulte con un

experto.



La relajación de ciertas restricciones regulatorias que anteriormente se

aplicaban a las compañías de servicios financieros hizo surgir el tema de

la consolidación potencial de bancos, casas de bolsa y aseguradoras. 

Personalmente, creo que una interesante oportunidad radica en las alianzas

estratégicas entre los corredores de seguros, consultores de gestión

empresarial y compañías de Internet.  Los consultores de gestión

empresarial cuentan con conocimientos especializados mucho más amplios con

respecto al riesgo operativo en general y asuntos relacionados, pero les

falta la capacidad de financiar riesgo y de influenciar transacciones. Si

uno de los socios de este negocio fuera una compañía de Internet, lo

pondría en la vanguardia en términos de su infraestructura de entrega de

productos, convirtiendo al comercio electrónico en una ventaja en vez de

una amenaza.  Es evidente que, en la medida en que cualquier aspecto del

negocio puede perder su imagen de marca y convertirse en un producto

genérico, el comercio electrónico puede servir para desintermediarlo.



Otra ventaja para el corredor de afiliarse con una compañía de consultoría

es un cambio en el nivel de acceso al cliente, que pasaría de la gerencia

de nivel intermedio a la gerencia de nivel ejecutivo, el nivel en el que se

generan la mayoría de los contratos de consultoría.



La alianza entre corredores de seguros y consultores de gestión empresarial

también puede mejorar la actuación del corredor en relación con la razón

número ocho, fijación de precio del servicio.  Como ya mencioné brevemente,

los corredores todavía tienen gran dificultad para determinar la

compensación apropiada.



Como ustedes saben, la compensación en el sector de corretaje de seguros

históricamente se ha basado en las comisiones.  Hace años, en ciertas

líneas, estos porcentajes podían oscilar entre el 15% y el 25 %  pero se

aplicaban a primas relativamente bajas.  Cuando las primas crecieron, los

gestores de riesgo empezaron a solicitar una comisión fija por servicio

prestado, primero en colocaciones norteamericanas y más tarde a nivel

mundial.  Estas comisiones eran algunas veces porcentajes mucho más

pequeños de la prima neta.



El sector de los seguros en general no tiene la costumbre de rendir

cuentas.  Los corredores, a diferencia de los abogados o consultores,

históricamente no han llevado la cuenta del tiempo que dedicaban a los

asuntos de cada cliente.  Y para ser justos, las actividades de un corredor

a menudo se relacionan con una línea de negocio que puede afectar a varios

clientes.  Cuando se les pidió que cobraran comisiones fijas por servicios

prestados, algunas compañías de corretaje alegaron tener métodos de

determinar exactamente lo que debía cobrarse en base a tarifas horarias

calculadas para los diversos niveles de personal.  No es de extrañar que

estas metodologías siempre sirvieran para documentar que la compañía de

corretaje ya estaba recibiendo aproximadamente el nivel apropiado de

compensación aunque quizá no lo suficiente.



Los corredores dejaron la decisión sobre la compensación, por defecto, en

manos de los gestores de riesgo.  Nosotros por lo tanto, determinamos lo

que nos parece que valen los servicios del corredor y negociamos en base a

eso.  He dicho esto en otra reunión de corredores y un importante corredor

preguntó, ³¿Pero cómo se nos compensará por nuestros gastos de

investigación y  desarrollo?² Simplemente le pregunté cuál era el

presupuesto de I&D.  Por supuesto, no existía.  Obviamente existen gastos

de esta naturaleza pero, vuelvo a repetir, no se rinden cuentas.



La industria ni siquiera ha empezado a negociar contratos de nivel de

servicio con incentivos y sanciones claramente definidos.  Tengo la

esperanza de que con las iniciativas de calidad, tales como Seis Sigma, que

actualmente están adoptando ciertas compañías se logre tal definición con

medidas de desempeño documentadas.



La penúltima cualidad, número nueve en la lista, es que el corredor tenga

cierto conocimiento sobre el negocio de mi compañía.  En recientes años se

me ha hecho más fácil discutir conceptos relacionados con nuevos productos

con personas, particularmente reaseguradores, que provienen de los sectores

de consultoría de gestión empresarial y  banca.  Esto no ha sucedido en la

misma medida en el sector de corretaje y no me refiero a los banqueros de

inversión contratados para iniciar el negocio de la titularización, que

hasta ahora ha sido una elusiva quimera.



¿Cuál es nuestra categoría final?  ¿Qué es lo último?  ¿Qué es siempre lo

último?  Los siniestros. La razón misma por la que existen los seguros,

pero que es generalmente una actividad que no genera ingresos ni para el

corredor ni para el asegurador.  ¿Hay alguien en la audiencia que se

dedique a los siniestros? Ya me parecía que noŠ Estoy seguro de que debe

haber otra celebración planeada para los mejores especialistas en

siniestrosŠ en un lugar menos caro tal vez.  Un siniestro importante es la

única circunstancia en la que la alta gerencia realmente examina la

cobertura de seguros y aprecia su valor.



Ningún siniestro atrae tanta atención por parte de la alta gerencia como

una demanda judicial contra uno de los directores o funcionarios (D&F). En

mi experiencia personal, cuando tales siniestros se reportan al asegurador,

que es de repente el foco de atención de la alta gerencia, éste a menudo no

está a la altura de las circunstancias. Afortunadamente, actualmente

existen ejecutivos en las principales aseguradoras que reconocen la

necesidad de cambiar las prácticas que describiré a continuación para

liquidar siniestros.



Cuando se presenta un siniestro de D&F, el asegurado cesa de ser un cliente

del asegurador y empieza a tratar con la firma de abogados del asegurador. 

Obviamente, el cliente de la firma de abogados es el asegurador, no el

asegurado.



En el entorno actual, cuando un asegurado presenta un aviso al asegurador

en el sentido de que se ha radicado una demanda contra directores o

funcionarios, el asegurado puede estar seguro de que recibirá una

voluminosa carta de la firma de abogados del asegurador reservando los

derechos de su cliente y enumerando las razones por las que la cobertura

podría ser denegada, con referencia a todos los precedentes legales

históricos hasta el código de Hamurabi.



Pero nuestro tema es el papel del corredor.  Ya saben, el corredor: la

persona que, en nombre del asegurado, negoció los términos y condiciones

del contrato en cuestión con el respaldo del ³equipo².  Cuando se recibe la

carta de reservación de derechos, el corredor aconsejará al asegurado que

contrate a un abogado.  Ciertamente esto es necesario, pero siempre me

sorprende la velocidad con la que el corredor se desentiende de una

situación relacionada con un siniestro de D&F.  Esta actitud también fue

adoptada recientemente con relación a los siniestros relativos a la

remediación del efecto 2000, con respecto a los cuales se debía haber

ofrecido mucha más orientación en mi opinión, especialmente en lo que se

refiere a la manera en la que el manejo de este problema podría afectar la

responsabilidad de directores y funcionarios.



En términos de los retos actuales y futuros que enfrentamos, el problema de

envergadura que  tiene mayor urgencia es la necesidad de paliar el riesgo

operativo.  El riesgo operativo es uno de los tres aspectos del riesgo

empresarial, en el que según su definición usual se incluye el riesgo de

mercado, crediticio y operativo. Ya hace tiempo que disponemos de los

recursos y herramientas para paliar el riesgo de mercado y el riesgo

crediticio.  Sin embargo, apenas se ha empezado a abordar el riesgo

operativo, por ejemplo, todas las exposiciones a pérdidas accesorias a los

riesgos principales del negocio.  Tales riesgos pueden estar relacionados

con  personal, tecnología, instalaciones, relaciones con los clientes y

factores externos, y más específicamente, infracciones a las políticas

corporativas, falta de disponibilidad de los sistemas, mala calidad de la

información, errores, fallas de los programas informáticos, incapacidad de

acceder o utilizar las instalaciones por cualquier razón, transacciones sin

fuerza ejecutoria, etc.



Para paliar el riesgo operativo, he estado trabajando en estrecha

cooperación con personas con gran experiencia en riesgo crediticio y de

mercado.  Estas personas aportan su conocimiento sobre la evaluación y

modelos del riesgo de mercado y riesgo crediticio y yo contribuyo mi

experiencia en gestión y aseguramiento del riesgo operativo. Nuestros

conocimientos respectivos se complementan bien.



Por ejemplo, los analistas dedicados al riesgo de mercado y crédito

automáticamente suponen que cualquier solución potencial de aseguramiento

requerirá un exhaustivo análisis actuarial y modelos de escenarios.  Si

bien estas herramientas se usan en los seguros de la propiedad y de

accidentes , el corredor y el gestor de riesgo pueden jugar un papel

importante en hacer ver a los especialistas del riesgo de crédito y de

mercado cuán flexibles y tal vez poco científicas pueden ser las soluciones

de aseguramiento.



Desde el huracán Andrew y el terremoto de Northridge, los aseguradores de

seguros generales han hecho mayor uso de modelos para estimar su nivel de

exposición en ciertas áreas geográficas.  Para evitar una excesiva

concentración del riesgo, los aseguradores han, por ejemplo, cancelado o

estrictamente limitado la cobertura que se puede ofrecer en ciertas

regiones, por ejemplo, seguros contra vendavales en la Florida.  Sin

embargo, los precios efectivos de las coberturas suscritas han sido y

permanecen influenciados más por la competencia y el temor a perder cuota

de mercado que por el deseo de aumentar las ganancias de aseguramiento.



Presentaré dos ejemplos a 25 años de distancia uno del otro.  En 1972,

cuando empecé como asegurador especializado en delitos penales, ya se

podían calcular las primas por métodos informáticos.  El cálculo de la

garantía de fidelidad de un banco, por ejemplo, requería que entráramos al

sistema el número de empleados, sucursales, el ratio depósitos/préstamos,

el ajuste de pérdidas y varios otros factores.  La computadora entonces

calculaba el 100% de la prima según el manual.   Y a continuación nosotros

cobrábamos entre un 20% y un 500% de esa cifra, dependiendo de lo que

estuviera haciendo la competencia.  Inocentemente pregunté por qué nos

molestábamos en hacer los cálculos si la tarifa de la prima en fin de

cuentas se decidía en base al mercado.  Se me contestó que el gobierno se

sentía mucho mejor sabiendo que las tarifas de nuestras primas eran

determinadas actuarialmente.



Veinticinco años más tarde, sindicamos el programa anticatástrofes por $400

millones de dólares que les describí a ustedes.  Mis colegas de riesgo de

mercado y riesgo crediticio preguntaron qué tipo de modelos habíamos creado

para estimar el riesgo y actuarialmente determinar la prima.  Se

sorprendieron al enterarse de que, aún antes de hablar con los

aseguradores, me había reunido con el corredor con el que estabamos

preparando los términos del contrato y habíamos decidido la tarifa por

millón que estábamos dispuestos a pagar.  Esta se basaba mayormente en un

estimado del precio que en mi opinión sería atractivo para mi gerencia

basado en costo/beneficio y nuestro estimado de lo que el mercado

competitivo podía aguantar. Acto seguido solicitamos la participación [de

diversos aseguradores] basándonos en esa tarifa por millón, a la vez que

proveíamos extensa información sobre el aseguramiento.  A pesar de que

inicialmente nos proponíamos asegurar $500 millones de dólares, nos dimos

cuenta de que $400 millones era lo que literalmente el mercado podía

aguantar al precio que deseábamos.  Al pasar de $400 millones se empezaba a

apurar la capacidad del mercado y se encontraban tasas más altas.



Es importante recordar que los aseguradores que contactamos en esa ocasión

eran compañías con las que ya teníamos una relación establecida y que en

algunos casos se habían beneficiado de nuestros programas por décadas.  En

colocaciones como ésta, que incluía la responsabilidad de directores y

funcionarios, el asegurador está, en gran medida, asegurando en base a un

cierto nivel de confianza en los directores y funcionarios de la firma

asegurada, lo que ningún análisis actuarial podría capturar.



Para paliar el riesgo operativo, creo que serán esenciales tanto la ciencia

de crear modelos sofisticados como el arte de sacar provecho de las fuerzas

del mercado.



En la actualidad, otros factores externos convergen con los seguros

proveyendo un catalizador adicional para la creación de una cobertura

amplia del riesgo operativo.  Los reguladores han indicado su intención de

especificar las reservas de capital que hay que mantener para cubrir el

riesgo operativo.  Como resultado, los aseguradores precavidos están

considerando la creación de un seguro que pudiera, en todo o en parte,

actuar como un substituto menos caro para tal reserva de capital.



Todavía nos encontramos en las etapas preliminares de esta convergencia,

con diversas variables aún por definir:



  • El monto de capital que hay que mantener en reserva
  • La medida en la que el seguro pueda ser una alternativa aceptable a la reserva de capital.
  • La suficiencia de la capacidad del mercado de seguros para aprovechar esta oportunidad. Durante este dinámico periodo, los gestores de riesgo, corredores y aseguradores tienen una oportunidad sin precedente de aumentar significativamente el valor de su contribución expandiendo el alcance y límite de la cobertura de seguros. Si hay que proveer considerable financiamiento para pérdidas de esta naturaleza para grandes empresas, la capacidad financiera de la industria tendrá que aumentar radicalmente. El financiamiento hoy en día, aún con los llamados programas anticatástrofes, sólo sirve para amortiguar el efecto de una pérdida en la cuentas de pérdidas y ganancias en un periodo dado. Si se crea una cobertura para eventos que podrían llegar a amenazar la existencia de grandes empresas, sus límites probablemente tendrán que ser superiores a los mil millones de dólares. Tal vez la necesidad de aumentar radicalmente la capacidad del mercado represente por fin una oportunidad para el negocio de la titularización. Para afrontar estos nuevos retos en un entorno en el que la tecnología continuará desarrollándose a paso acelerado, los gestores de riesgo dependerán de profesionales como ustedes: del conocimiento que ustedes tienen sobre su propia agencia y su acceso a los recursos de la misma, de su red de relaciones a nivel mundial y de su capacidad para utilizar dichas relaciones para sindicaciones, de su comunicación concisa y oportuna, de su capacidad para influenciar la negociación tanto de las pólizas como de los siniestros, y de su comprensión de nuestras necesidades. No creo que el tiempo me permita decir todo lo que siempre les he querido decir a ustedes. Pero si visitan el sitio web de IFRIMA y se dirigen a la sección de ³Papers,² podremos continuar nuestra discusión. Para terminar, me gustaría ofrecerles unas últimas palabras de aliento en la ocasión de su reorganización. Como uno que ha sido sometido a presupuestos de base cero, autoevaluaciones de control, Mckinsey, costos basados en las actividades, arquitectura de las tareas por familias, gestión de los proveedores, Seis Sigma y comercio electrónico, quiero decirles que su experiencia durante esta reorganización los preparará mejor para la próxima. Gracias y espero que tengan otro año igual de fructífero.





  • [ Home | The IFRIMA Constitution | Articles & Papers | Upcoming Events | Board of Directors | IFRIMA Officers |RIMS on the Web | Contact Us ]


    http://www.rims.org/ifrima
    site developed by Information, Inc.; content and graphics © copyright IFRIMA and Information, Inc.